martes, 28 de enero de 2014

Más de una decena de niños han nacido en Granada por selección genética


En la sanidad pública han sido cuatro desde que en 2005 se incluyó en la cartera de servicios del SAS La técnica permite el nacimiento de bebés libres de enfermedades hereditarias


El diagnóstico genético preimplantatorio ha permitido ya en la provincia el nacimiento de más de una decena de niños entre las técnicas aplicadas en la sanidad pública y en varias clínicas privadas granadinas. Una técnica que evita la transmisión de enfermedades a los hijos a través de la selección genética de embriones sanos. 

La Junta fue la primera comunidad en España en apostar por esta técnica al incluirla en su cartera de servicios en octubre de 2005. Es la unidad de Gestión Clínica de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del hospital Virgen del Rocío de Sevilla el centro de referencia andaluz para esta técnica y por tanto las parejas sometidas al diagnóstico genético tienen que trasladarse a Sevilla para someterse a los ciclos. 

Desde 2005 han realizado 302 ciclos, logrando 42 gestaciones clínicas libres de determinadas enfermedades genéticas hereditarias. De los 302 ciclos, 12 corresponden a 9 parejas de Granada. De estos 12 ciclos, los profesionales han conseguido transferir 9 ciclos a siete pacientes, quedando cuatro de ellas embarazadas, según los datos facilitados por la Delegación Provincial de Salud. 

A estos cuatro embarazos en la sanidad pública en la provincia se unen los conseguidos en las clínicas privadas de reproducción que también aplican esta técnica. Una de ellas es MarGen, que realiza este diagnóstico desde hace unos siete años. Según la bióloga y embrióloga de la clínica Raquel Mendoza, han tenido ya 25 casos de diagnostico preimplantatorio. De ellos, se ha conseguido un 17% de embarazos y un 12% de niños nacidos. Es decir, que han conseguido el nacimiento de 3 bebes libres de enfermedades. 

A estos hay que unir los que hayan logrado al menos otras dos clínicas que también trabajan el diagnóstico genético, por lo que ronda la decena. 

Según Mendoza, se aplica tanto el diagnóstico genético preimplantatorio (para casos en los que el gen está localizado por lo que se va directo a evitarlo) como el PGS, un screening que se aplica para casos en los que hay abortos de repetición y no se sabe por qué. En estos casos se miran varios cromosomas para saber el motivo y cuando se detecta alguna anomalía en el estudio ya se puede hacer la selección. La diferencia, por ejemplo, es que el diagnóstico genético preimplantatorio requiere de un comité ético y el PGS no. Eso hace que este último sea más rápido y que en dos meses se pueda se pueda comenzar con los ciclos. El precio también es muy distinto y mientras el diagnóstico genético preimplantatorio asciende en la privada hasta los 13.000 euros, en PGS ronda los 2.000. 

Con todo, pese a los avances de la técnica, no siempre se logra embarazo primero porque hay veces que no se consiguen embriones sanos y segundo porque hay veces que es imposible que cuaje el embarazo. 

La primera mujer que se quedó embarazada por esta técnica en la sanidad pública en Granada fue Olga Osuna, que dio a luz a la pequeña Ana el 31 de enero de 2007 en el Materno-Infantil convirtiéndose en la primera granadina y segunda española que nacía por esta técnica en la sanidad pública y por tanto libre de desarrollar una enfermedad hereditaria. En este caso, la madre tenía los genes de la distrofia muscular de Duchenne, que transmiten las mujeres pero sufren los hombres al 50% de probabilidad. Por lo que bastaba con seleccionar un embrión femenino para evitar el desarrollo de la patología. 

Ahora, siete años después, la madre recuerda aquel periplo que le permitió cumplir un sueño. "Nosotros queríamos ser padres pero por esta enfermedad ya habían fallecido dos hermanos y no íbamos a echarlo a suertes, por lo que preferíamos renunciar e incluso pensamos en la adopción. Entonces nos enteramos de la posibilidad del diagnóstico genético y fuimos al médico y así comenzó todo", relata. Ahora que echa la vista atrás y que disfruta de su hija, reconoce que tuvo "suerte". "Esto es un milagro. Tengo una niña sana", recalca Olga, quien agradece el trabajo a todo el equipo médico que la atendió, "que es increíble".

Fuente: http://www.granadahoy.com/

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