viernes, 9 de noviembre de 2012

Presentación del libro “Derecho a la Identidad de Género. Ley Nº 26.743”



El 15 de octubre se presentó en el Salón Azul de esta Facultad la obra “Derecho a la Identidad de Género. Ley Nº 26.743”. Durante el evento la moderación estuvo a cargo de la periodista Ana Cacopardo.





La primera de las expositoras fue Valeria del Mar Ramírez, quien transmitió al público presente sus sensaciones luego de haber recibido un nuevo documento de identidad en el que se detallaba un género que se ajustaba a lo que ella sentía sobre su cuerpo. “Muchas militantes hemos luchado y seguimos luchando, porque todavía faltan muchas puertas que se nos abran”, subrayó la oradora. Por otro lado, se refirió a la reciente creación del “Archivo de la Memoria de la Diversidad Sexual” en el que reunirá testimonios de todos los actos de discriminación durante la dictadura.

Seguidamente, Osvaldo Bayer -prologuista de la obra- declaró: “así es la naturaleza, así es la vida en su variedad, no que unos son los puros y que otros son los degenerados, como se nos enseñó a las generaciones pasadas”. Para Bayer se trata de una investigación completa, de estudios que van al fondo de la cuestión sobre un tema tan complejo y tan poco discutido en la historia del ser humano. La identidad de género ha sido capaz de mover lo esencial para la vida pacífica y honesta. “Todo el volumen deja un sabor de enorme injusticia, injusticia que se cometió contra el otro sexo y sus derivaciones, el otro sexo fue así condicionado por la naturaleza misma y no se trató de una degeneración o de una propensión al pecado contra principios religiosos, ni contra las denominadas buenas costumbres”, reflexionó. Sin embargo, indicó que todavía hoy subsisten algunos miedos en determinados sectores de nuestra sociedad en torno a estas diversidades. Con sus 85 años de edad, recordó el trato que se les dio en su escuela primaria a aquellos niños con rasgos o modales femeninos. Lo mismo ocurría con las niñas que imitaban las conductas de los varones. “Visité en 1954 en la cárcel de Devoto a un amigo que era preso político y en esa visita él me mostró cómo el pabellón de al lado estaba destinado a homosexuales detenidos precisamente por ser acusados de esa degeneración”, relató. Para el expositor se trata de la defensa de la libertad y de la dignidad de las personas, de la lucha contra toda discriminación. De este modo, se preguntó si acaso se puede llamar democráticos a los países en donde se elije a candidatos entre diversos partidos políticos pero en el que muchas familias no tienen un techo en donde pasar la noche. Se trata de alcanzar la igualdad pero no sólo en lo económico, también en lo social y en lo ético. Comentó que “por eso un gran paso adelante en la lucha democrática por la dignidad fue la sanción de la ley 26.618, de julio del año 2010, acerca del matrimonio igualitario […], y que se completó con la ley aprobada el 9 de mayo de este año sobre identidad de género”. El artículo segundo de la ley 26.743 establece que se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Bayer enseñó: “la generosidad siempre trae consigo la paz, el fin de la violencia […] uno ve una especie de aurora para las nuevas generaciones, somos todos iguales […]”.

Luego, fue el turno de Alejandro Iglesias y de Jorgelina Belardo, ambos activistas trans. Belardo explicó que durante la celebración con motivo de la sanción de la ley de identidad de género se percató que sus amigas ya no estaban a su lado. “Por ser honestos nos pasaron con un tren por encima y la mayoría no sobrevivió. Esto me dio (la celebración por la sanción de la ley) por ver un montón de chicas jóvenes, que había un futuro y, por otro lado, pensaba cuánto me quitaron, cuánto me quitaron de vida”, manifestó. Sumado a todo ello, recordó que ya desde hace cuatros años recorre asiduamente los pasillos de esta Facultad. “Si bien me he cruzado con profesores maravillosos, me he cruzado con alumnos y profesores que no me han reconocido, que no me han valorado, que no me han respetado”, agregó. También describió que antes de que se le expidiera el nuevo documento de identidad, había logrado que en los registros de esta casa figurase su apellido y sólo la inicial de su nombre, a fin de que no sea empleado un nombre masculino para dirigirse a ella. Adicionalmente, aseguró que no se trata de una exageración cuando se indica que el promedio de vida de una mujer transexual es de 35 años. Enfáticamente expresó: “la realidad es que soy una de las pocas privilegiadas, y debe haber 10 que tenemos trabajo, soy la única que cursa en esta universidad hace cuatro años, no me he cruzado con ninguna compañera, jamás, ni por casualidad, y no veo en el futuro que me vaya a encontrar, no veo chicas haciendo el CBC”. En base a esto último, reconoció ciertos cambios pero advirtió que todavía falta mucho. Por su parte, Iglesias se refirió a todo lo que debió vivir, deteniéndose principalmente en todas las peripecias judiciales a las que debió someterse para lograr el respeto al derecho de identidad de género. En su paso por los tribunales debió enfrentarse a posturas jurídicamente antagónicas de las que se pueden encontrar en la obra que en esta oportunidad se presenta. Se sumó también a lo expresado por Bayer reiterando que el texto debe estar en cada escuela y en cada clase de derecho.

Los autores de esta obra colectiva son Laura Clérico, Martín Aldao, Victoria Barreda, Carlos Figari, Pedro Zerolo, Christian Kessel, Marcio Barbosa Moreira, Norberto Inda, Mónica Pinto, Guillermo Scheibler, Elena Liberatori, Nancy Cardinaux, Fernando Millán, Liliana Ronconi, Néstor Eliseo Solari, Natalia Monti, Diego Freedman, José Miguel Onaindia, Laura Saldivia. Además, Carolina Von Opiela fue la coordinadora del texto.
“La generosidad siempre trae consigo la paz, el fin de la violencia”, enseñó Osvaldo Bayer.

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