domingo, 24 de julio de 2011

Una particular historia de amor: del hospital psiquiátrico al altar

Consiguieron que se levante una declaración de insania y se casaron.


Estuvieron internados en el hospital neuropsiquiátrico de Melchor Romero y seconocieron cuando ingresaron al servicio de externación. Se enamoraron y se fueron a vivir juntos. Se querían casar, pero una declaración de insanía se los impedía. Después de mucho trabajo, el equipo terapéutico de la Casa de Pre Alta lo consiguió: Marta y Oscar se casaron hoy en el Registro Civil de 6 entre 42 y 43.
“Esto fue posible gracias a las nuevas leyes que promueven la igualdad, la inclusión y el acceso a los derechos de personas que estaban invisibilizadas, un cambio de paradigma que empieza a ser posible por hechos como la sanción de la nueva Ley de Salud Mental de la Nación”, explicó a Diagonales Clara Weber, quien se desempeña como trabajadora social en el dispositivo de externación de referencia de los novios, ubicado en el centro de La Plata, en 56 entre 9 y 10.


Les diagramaron las invitaciones, les hicieron los souvenirs y el área de Curaduría de Alienados, del Poder Judicial, les mandó 400 pesos de regalo para que puedan organizar una fiesta, que será hoy al mediodía, después del Civil, en la Casa de Pre Alta. La pareja eligió a dos enfermeros para que sean los testigos de su boda.

Oscar tiene 54 años es de Salta y vivió en Mar del Plata, donde lo declararon insano en 1982 y lo mandaron al hospital Alejandro Korn, en Melchor Romero. No tiene lazos con su familia. Marta nació hace 58 años en Ensenada y estuvo 18 años institucionalizada, aunque nunca se la declaró insana. “Invitaron a sus compañeros, a algunos vecinos, a las autoridades del hospital y querían que vinieran los medios de comunicación, así que hicimos una invitación pública”, describió Weber.

La licenciada en trabajo social explicó que “la pareja ya convivió durante 10 años y ninguno de los dos tiene bienes como para que pudiera haber algún tipo de sospechas. Sin embargo, durante todo este tiempo, la Justicia consideró que tenían un padecimiento mental y no eran dignos de casarse”.

Para Mariana Tundidor, la licenciada en terapia ocupacional del equipo de la Casa de Pre Alta, “la nueva Ley nos dará una base de legitimación, porque la mayoría de los servicios de externación ya trabajaban con el cambio de paradigma que se propone ahora. La Casa, por ejemplo, tiene 24 años de trabajar con los mismos principios. Acá, el problema, es que el Código Civil es de 1869. En definitiva, lo que pasaba era que el Juez tenía que cambiar la situación de Oscar para que pudiera casarse. Lo tenía que autorizar”.

Aunque tramitan el permiso desde 2004, mucho antes de que la Ley estuviera en debate, el equipo aprovechó “el cambio de paradigma, ahora que está en debate la igualdad de derechos” y acompañó a Marta y Oscar para que pudieran reforzar su reclamo, coincidieron.

“El Código Civil no cambió. Dice que los insanos no pueden tomar decisiones civiles por sí mismo, pero toda la legislación internacional que nuestro país incorpora, y sobre todo el Tratado de la Convención Internacional Sobre Personas con Discapacidad –de la Organización de Naciones Unidas (ONU)–, dicen que todas las personas tienen derecho a formar una familia. Además, la nueva Ley de Salud Mental de la Nación plantea que la persona puede decidir y, en todo caso, si tienen un problema particular, se tiene que revisar la situación de curatela”, describió Weber. “En este caso, la Ley sirvió para que el reclamo tenga eco”, concedió Tundidor.

“No se puede anular la capacidad para decidir de una persona por una enfermedad. Antes, la insanía era la muerte civil. Ahora, habrá que revisar su situación cada tres años. Hay que evaluar cada caso, ponerle salvaguardas, gente que los apoye, un equipo interdisciplinario que los acompañe, que los ayude a ser libres, autónomos”, explicó Tundidor. Weber graficó: “Una persona con problemas cardíacos no está todo el tiempo en crisis. No vive en un infarto permanente. Con la salud mental pasa lo mismo. La Ley dice que hay que evaluar cada situación y que no se puede presumir la capacidad por un diagnóstico médico. Hoy, estamos ante un caso muy especial, porque hace diez años que Marta y Oscar están juntos. Hace diez años que asumieron con mucha responsabilidad un compromiso”.

La situación humana y el deseo de los novios eran advertidos en el Registro Civil, pero no había alternativas legales para la pareja. Si el juez no levantaba la insanía, sólo les quedaba la opción de la mentira: ir a otro distrito, a ver si podían casarse sin que nadie advirtiera la situación judicial decretada en 1982.

Cuando Marta y Oscar llegaban al Registro Civil a hacer los trámites para casarse no sólo los rechazaban. Había quien pensaba que se habían escapado del hospital y quería mandarlos de vuelta. “La figura de la tutela está ligada al manicomio, anula toda posibilidad de subjetividad”, contó Weber, y describió: “el manicomio está dentro de la cabeza de las personas”. Por eso, para Tundidor “no alcanza con que cerremos los psiquiátricos, hay que generar un entorno que los apoye, porque todos tenemos alguna discapacidad, pero, según dónde estemos, funcionamos mejor o peor”.

Después de varios años de lucha, Oscar logró que lo autorizaran a casarse a través de una herramienta legal: “El juez que trataba su caso le cambió su situación de insano, una palabra tan arcaica, a inhabilitado, que no suena mucho mejor, pero ya no lo restringe en todas las acciones civiles sino en algunas, como hacer grandes transacciones de dinero, comprar y vender un auto o una casa. Ahora puede desarrollar otros actos de la vida, como casarse, sin pedir permiso al Poder Judicial”.

La ceremonia parece ser una buena oportunidad para reafirmar los Derechos Humanos de Marta y Oscar, para aprender que una persona no es una enfermedad y que no se puede anular su capacidad de decidir. 

“Estar casados quiere decir que estamos juntos”–Estar casados quiere decir que estamos más seguros de que estamos juntos –dice Marta.
–Que nos acompañamos– agrega Oscar.
–Es lindo estar acompañado.
–Y estar solo es feo. Es jodido…
–… más lindo es estar acompañado. Yo soy toda para él. Lo acompaño a todos lados. Siempre estamos juntos.
Marta y Oscar cuentan que la declaración de amor llegó de manera natural, casi casi cuando apenas se conocieron. Él iba a visitarla a la pensión y ella lo invitaba a tomar café. Se veían a la mañana, antes de ir a la Casa de Pre Alta a buscar el almuerzo y la medicación, y volvían a verse a la noche, después de pasar el día con talleres y otras actividades programadas en su dispositivo de externación de referencia.
Un día se les ocurrió que podrían vivir juntos, compraron los muebles y acondicionaron la piecita con una cocina en la que vivía ella, en una pensión de 56 entre 8 y 9, cerca de Pre Alta. Después, se les ocurrió casarse.
–¿Están contentos? -preguntó Diagonales.
–Si, pero preocupados porque tal vez falten algunos papeles. Nosotros hicimos todo lo que nos pidieron y nos dijeron  que nos podíamos casar –dijo él.
–Hasta nos sacamos sangre y todos los análisis nos dieron bien –agregó Marta.
–Entonces ya está –celebró el periodista.
–Nos vamos a casar y vamos a festejar con nuestros compañeros. Vamos a comer una picada y unas pizzas con unas gaseosas –contó Oscar.

Textuales"Ellos recurrieron a todos lados y sentarán un precedente para que los jueces se conmuevan por esta situación”. Clara Weber - Trabajadora social 

"No es la primera vez que el equipo de Pre Alta logra que se levante una insanía, pero sí que sea para un casamiento”. Mariana Tundidor - Terapista ocupacional

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