domingo, 19 de diciembre de 2010

Más padres separados recurren a la Justicia para organizar las vacaciones

Es muy probable que las próximas vacaciones Belén, de 9 años, Fabricio, de cinco, y Emanuel, de cuatro, las pasen con mamá y papá en la playa, lo cual constituye toda una novedad. Mamá y papá están divorciados desde hace tres años y decidieron probar si pueden vivir pacíficamente bajo un mismo techo, aunque sin convivir. Piensan que para que sus hijos disfruten las vacaciones necesitan verlos juntos y sin pelear.

Los papás de Martina, de once años, y Facundo, de trece, no se llevan tan bien, por eso las vacaciones son repartidas: unos días con cada uno. Algo parecido le pasa a Antonio, de siete años, que vive con su mamá en una provincia del norte argentino. Pero para poder viajar este verano con el papá a la Capital necesita la orden de un juez.
Sin dudas, la peor parte la sacó Mariano, de ocho años. Sus papás no se ponían de acuerdo para repartirse sus vacaciones y su compañía en las Fiestas. Por eso, el juez de familia los hizo firmar un acuerdo en el que se estableció un cronograma para el régimen de visitas: Navidad con el papá, Año Nuevo con la mamá. La primera quincena de enero con el papá, y la segunda con la mamá. El acuerdo incluyó una cláusula dura: el viernes antes de Navidad, Mariano será llevado al juzgado para que se constate la entrega. El resto de los recambios se hará en una comisaría por la feria judicial.

Estas son las distintas realidades que viven por estas fechas los hijos de padres divorciados. En muchos casos, esto significa vacaciones por partida doble. En otros, las Fiestas y la temporada de verano se dividen salomónicamente y los chicos se convierten en la soga de la cinchada que disputan sus padres desde que decidieron separarse. "Y entonces, para ellos vacaciones no significa otra cosa que mucho estrés", explica José Bouza, presidente de la Asociación de Padres Separados de sus Hijos (Apadeshi), una entidad que brinda asesoramiento legal y psicológico a padres y madres que tienen dificultades para relacionarse con sus hijos. Por esos días, la cantidad de consultas que reciben es cinco veces mayor.

Cada día, unas 100 personas se comunican con ellos para pedir ayuda porque quieren pasar las vacaciones o las Fiestas con sus hijos y la madre (en el 80% de los casos) o el padre (en el 20%) no se los permite. O bien porque temen que no se cumpla el acuerdo al que llegaron. Muchos, aseguró Bouza, ya tienen pasajes comprados y estadías reservadas. Y van a perderlo todo.

"Las consultas aumentaron mucho por la fecha. Y por la desesperación, porque se acerca la feria judicial. Pero, lamentablemente, si no existe un acuerdo legal firmado en el régimen de visitas que se acordó ante el juez, no es mucho lo que a esta altura del año se puede hacer", explica Daniel Rubin, fundador de la Asociación Nuevos Padres, otra de las entidades que unen a padres separados que bogan por una tenencia compartida y porque se les reconozca a ambos padres igual importancia en la participación de la crianza.

El aumento de consultas sobre el tema para la fecha, según explican los psicólogos (ver aparte), está vinculado con el hecho de que cada vez son más los padres que están dispuestos a salir de vacaciones con sus hijos. Así lo asegura el psicólogo Andrés Martín, que desde hace 20 años coordina grupos de reflexión para divorciados.

"En mi experiencia, compruebo que cada vez son más los hombres dispuestos a llevar a sus hijos unos días de vacaciones, a cocinarles y hacerse cargo de ellos. Y eso tiene que ver con un nuevo tipo de hombre posmoderno", asegura.

Es el caso de Carlos Carscheinboim, padre de dos preadolescentes y separado desde hace cuatro años. "No fue sencillo. Pero siempre creí que no debía dejarme ganar por las situaciones. Entonces, por fin el año pasado les propuse a mis hijos salir de vacaciones, y fue grandioso", cuenta. Fueron a Sierra de la Ventana y dice que la pasaron muy bien. Después les tocó el turno de irse de vacaciones con la madre y también estuvo todo bien. Para este año están planeando una escapada de 10 días a las sierras cordobesas. Muchos otros padres, cuando llevan el planteo a su ex pareja, se encuentran con un no rotundo y con un acuerdo de tenencia que nos les dejaba muchas chances de reclamar.

"Cada verano es un largo camino de trámites que te desalientan. El juez fija las fechas que pasará con cada uno, sin tener en cuenta si no me dan vacaciones en el trabajo. Es muy duro, como padre, porque hay veces que necesito ver al enano o que quiero llevarlo a pasear o que me venga a visitar, necesito el permiso del juez. Esto tendría que ser algo natural", se lamenta Juan José, el papá de Antonio.

"Lamentablemente, en muchos de los casos terminamos por decirles a los padres que se olviden de estas vacaciones y que comiencen a planificar las del verano próximo, porque en términos legales el proceso puede demandar casi un año", apuntó Bouza. Claro que la respuesta no es fácil de asimilar.

En otros casos, según explicó Rubin, muchos padres plantean que no sea sólo una semana o dos el tiempo que puedan compartir con sus hijos, sino que el receso escolar se parta a la mitad. Osvaldo Orteberg es abogado de familia y se especializa en acuerdos de régimen de visita que contemplen este tipo de asuntos. La semana última, organizó una charla sobre padres divorciados y el régimen legal para las vacaciones. Más de una decena de padres y unos cuantos abogados concurrieron.

"El tema es bastante novedoso, ya que la ley no contempla otra cosa que el bien superior del niño. No especifica si es estar con la madre o el padre, ya que depende en cada caso y lo deja sujeto a la decisión del juez con respecto al otorgamiento de la tenencia a uno de ellos y de un régimen de visitas para el otro", dice.

Distintos abogados de familia consultados por LA NACION coincidieron en que lo mejor es que en el régimen de visitas se llegue a un acuerdo lo más específico posible, que estipule con quién pasará desde las vacaciones, las fiestas, los cumpleaños del chico, de los padres, hermanos y abuelos, con quién se quedará si está enfermo, etcétera. "No especificar este tipo de cuestiones trae aparejados muchos problemas a posteriori. Por eso, siempre aconsejamos que la pareja que se divorció intente llegar a un acuerdo concreto. Se puede hacer con un mediador o un juez; lo importante es no dejarlo librado al humor de los padres", dice Rubin, abogado de Nuevos Padres.

Es frecuente que el padre que no convive con sus hijos, cuando se va con ellos de vacaciones plantee qué pasa con la cuota alimentaria, ya que será él quien se haga cargo de los gastos. "Lo lógico es que reste lo que los chicos consumen, pero teniendo en cuenta el alquiler, Internet y otras cuentas vinculadas con los chicos que hay en las casas. Pero si no hay común acuerdo, es preferible que se pague entera. Y sobre todo que no se usen las vacaciones como un modo de extorsión sobre el ex cónyuge. Cuando el grande odia, no mide que los chicos caen víctimas de sus embestidas contra el otro", apuntó Orteberg.

Por Evangelina Himitian
De la Redacción de LA NACION

2 comentarios:

Javiergarcía dijo...

Qué artículo más interesante!

La verdad es que es una pena que esto pase en las familias pero es una realidad...

Tengo ahora que ponerme a estudiar a tope para los exámenes de Enero y Febrero si no aparezco por aquí ya sabes porque es :) tampoco publicaré apenas pero eso sí, volvere ;D

Un abrazo!

Fernando Millán dijo...

Javier:
Gracias por visitar la página. Es época de examenes y es necesario poner prioridades, ahora dedicate al estudio. Saludos desde aquí